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AMIRITMO: Correr con un perro que te ladre

Nuestra columnista @lamarypace nos cuenta cómo correr con un perro se han convertido en los kilómetros más entretenidos de su entrenamiento , y por qué este pastor alemán es su partner de running incondicional.

He descubierto lo bueno de correr con un perro desde que el Haku llegó a nuestras vidas hace un año y medio. A pesar de que fue un regalo de mi hermano para su esposa, se convirtió además en mi fiel compañero de running (porque en las mañanas entreno con mi hermano).

Eso sí, lo tuvimos que esperar pacientemente: cuando todavía era un mini bola de pelos de 2 meses le diagnosticaron osteopatía hipertrófica, una enfermedad que hizo que sus patitas crecieran chuecas, así que luego de dos operaciones, a los 10 meses el veterinario le dio el alta para salir a correr.

Correr con un perro Haku

Nuestras primeras salidas fueron algo caóticas, porque ni yo estaba acostumbrada a correr con un perro, ni él a seguirnos matéamente al lado. De hecho, todavía no logramos esa sincronía, pero ese desorden es precisamente lo que hace nuestros trotes aún más divertidos.

De partida, salir juntos ya es una mega motivación, porque el Haku jamás te va a decir que no ni se va a quejar. Siempre está con sus orejitas bien paradas esperando al lado de la puerta que le des el ‘vamos’. Ni una llamada la noche anterior, ni un whatsapp, ni nada, con una mirada se pone en posición de adelanto para salir, sin importar la hora yo si hace frío.

Desde que se sube al auto para llegar hasta el parque o cerro (no corremos en la calle) el ya sabe hacia dónde vamos. Llega ansioso, dándolo todo, y de a poquito controla su ritmo para acoplarse al mío, porque si fuese por él ¡correríamos a 3 minutos el kilómetro!

Nuestras rutas juntos se han convertido en mis mejores entrenamiento y los que más disfruto. Sin darme cuenta, al ir pendiente de el y disfrutando su compañía, me distraigo del cansancio y como siempre me lleva la delantera, me motiva a progresar en mi ritmo.

correr con un perro

Por supuesto nuestros entrenamientos nunca están libres de paradas: a darle agua (una excusa muy bienvenida cuando yo misma necesito recuperar mi respiración), a calmarlo cuando se cruza otro perrito y el solo quiere jugar ( Qué hacer y qué no al correr con tu perro), a practicar alguno de sus propios entrenamientos perrunos, o a tomarnos una que otra foto.

El Haku es el perro más fiel que he conocido, pero además, el mejor partner de running. Nunca te falla o se queja, te motiva constantemente, respeta tus ritmos y sensaciones, y lo mejor, te mueve la colita y celebra cada pequeño triunfo como nadie. En cada salida me demuestra lo que es ser un compañero incondicional y reafirma mi teoría de que no hay nada como correr con un perrito que te ladre. Y ustedes, ¿qué dicen las doglovers?

Si te animas a entrenar en compañía perruna, no dejes de leer nuestra nota ‘Las 10 cosas que debes saber para correr con tu perro

por

Periodista, valdiviana y fanática del sur de Chile. Corro porque me hace feliz, y mucho más si es escuchando reggeaton.

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