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Fractura por estrés: Cómo reconocerlas y qué hacer

Si tienes un dolor punzante que aumenta mientras entrenas, puede que te estés enfrentando a una fractura por estrés. No te preocupes que tiene solución, pero tampoco esperes que se te pase con el tiempo.

Las fracturas por estrés son unos de los grandes temores de toda corredora. Pasa que el entrenamiento va increíble, vamos aumentando los kilómetros y siguiendo el plan de entrenamiento (quizás incluso entrenando más de lo que indica nuestro plan) y ¡pum! Empiezan los dolores, las primeras señales de alerta ¿Estaremos ante una fractura por estrés?

El kinesiólogo y socio director de KMP ( KMP.cl) Sebastián Rodríguez, nos cuenta que cuando hablamos de fractura por estrés hablamos de una lesión que se produce por sobre carga. “Es el resultado de un desequilibrio entre la capacidad que tiene el hueso para repararse de la carga que recibe a diario y la acumulación progresiva de carga producto del deporte”, explica y añade que pueden alcanzar una incidencia del 21,1%de las lesiones sufridas y que el hueso que más se ve afectado es la tibia, mientras que los metatarsianos, el tarso navicular, el fémur y la pelvis también se pueden ver afectados por este tipo de lesión.

Reconocer una fractura por estrés

¿Cómo saber si estamos ante una fractura por estrés o si se debe a otra cosa? “Normalmente inician con dolor localizado que en principio se siente solo durante la actividad física, pero con el tiempo puede empezar a ocurrir comenzando la práctica deportiva, o sea cuando estamos en frío”, asegura Sebastián, quien además explica que otra señal a la que debemos estar atentas es si el dolor progresa durante las actividades no relacionadas con el running, como la caminata diaria. Si esto pasa podríamos estar frente a una fractura algo más avanzada.

Pero antes de autodiagnosticarnos, Sebastián nos recomienda hacer un autocuestionario para poder entregar más información al especialista tratante, que incluya las siguientes preguntas:

¿Qué cambios han ocurrido en mi entrenamiento?

¿He aumentado la frecuencia, intensidad o distancia en mis carreras?

¿Estos descansando adecuadamente en un periodo de entrenamiento intenso?

¿He cambiado recientemente la superficie en la que corro, los zapatos que uso o mi técnica?

Otros síntomas de fractura por estrés

Además del dolor focalizado es posible que durante la evaluación física el especialista nos pregunte por sensibilidad ósea focal, hinchazón, eritema y calor local. Con esto, el médico puede hacer una orientación clínica hacia una posible fractura y evaluar la magnitud de la lesión.

  • Qué pasa si tenemos una fractura por estrés

“Lo primero que debemos hacer es modificar las cargas de entrenamiento, que puede incluir reposo deportivo si es necesario”, recomienda Sebastián, y agrega, “luego se puede iniciar con kinesiología para favorecer la analgesia y controlar la inflamación asociada, así como corregir los patrones de movimiento que puedan estar alterados”.


por

Periodista runner y mamá de dos guaguas. Corro porque me hace feliz y eso es lo que intento transmitir a los demás.

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