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Por qué es bueno salir de tu zona de confort runner y cómo lograrlo

Sientes que no estás corriendo más rápido, no mejoras tus marcas, la motivación se estancó y no tienes resistencia. Quizás sea momento de salir de tu zona de confort y reactivar tu running para ver cambios reales.

Tal como en cualquier aspecto de tu vida, quedarse en la zona de confort parece ser la alternativa más cómoda. Sin embargo, si quieres mejorar tu rendimiento y evitar el estancamiento, quedarte en este ‘espacio seguro’ puede ser tu peor enemigo.

Si lo quieres explicado cinematográficamente: es como en la película El Rey León, cuando Simba le pregunta a su papá por “ese lugar de sombra”, y Mufasa le dice “nunca debes ir ahí, ni los más valientes lo hacen”. Este consejo guárdalo tipo post it: “ese lugar de sombra” es caer en la ‘zona de confort‘.

Y es que el running se trata de pasar obstáculos, superación y mejorar a mérito propio. Pero si corres todos los días la misma cantidad de kilómetros, a ritmo similar, haces la rutina de preparación física exacta a diario y corres por la misma ruta… ¿estás segura de querer mejorar?

No estás corriendo lo suficientemente rápido como para cansarte, pero tampoco tan lento como no encontrarle sentido al haber salido a correr. ¡Es tiempo de dar el paso! Porque la pregunta es más clara aún, ¿por qué quedarte en el el “lugar de sombra”?

Cómo salir de la zona de confort

El primer paso es asumir que eres una “corredora de confort”. Y luego, todo será más fácil.

Llevarte al límite

Parte por separar y entender los entrenamientos. Así como la pista es rápida y necesaria para mejorar los tiempos, también debes entender que un trote recuperativo, es lento. Y el aeróbico, es aeróbico.

De esta forma no agotas tu banco de energía, no te fatigas y enfrentas mejor cada entrenamiento. Es la única manera de ver una diferencia, no solo en el mismo acto de correr, sino que además en tus resultados.

A veces va a doler, pero de eso se trata. De lo contrario, nunca llegarás al límite, o más, de tus capacidades.

Nuevas rutas, nuevas distancias, nuevas discplinas

Correr tres veces a la semana 7 kilómetros, por la misma ruta y en el mismo tiempo. Zona de confort en su máxima expresión. Sinónimo de bienestar, no dolor, no fatiga, no cansancio… ¿cómo vas a correr más rápido entonces?

Evidentemente si el cuerpo tuviera que elegir, preferiría la comodidad. Pero tu cabeza quiere ir más allá, tiene metas y objetivos, quiere resultados.

Prueba otra ruta, súmale kilómetros, o bien, baja, pero hazlos más rápidos. Busca algo que incentive ese cambio, porque bajar tu tiempo en cada distancia no va a llegar por milagro. Y si quieres no caer en la monotonía, agregar otro deporte puede ser ideal para utilizar al máximo tus capacidades.

Cambia el chip

Correr es una actividad que combina mente y cuerpo, cada runner lo sabe. Por lo mismo, lo que pasa por tu cabeza es fundamental a la hora de mover las piernas. Comienza a pensar de forma positiva, evita la excusas, no limites tus capacidades, busca estímulos.

Por ejemplo, no hacer la ruta enviada por el entrenador, porque tiene cerro y “yo no corro en el cerro” o “corro y me cansó al tiro”. Crees que va a ser duro, que te vas a lesionar y sigues repitiendo tus 10 k semanales. ¡Error! Has vuelto a caer en la zona de confort, ¡sal de ahí!

Analiza tu rutina y si la comodidad te inunda sin mejoras, es tiempo de salir. Tu PB no va a llegar por correspondencia, así como tampoco la resistencia mejorará porque sí. Puede doler si, y quizás te canses más, pero todo eso tu cuerpo, y mente, lo irá aprendiendo para mejorar.

Atrévete a hacer lo que dice el coach, pásate a la siguiente categoría en la próxima carrera, suma kilómetros, cambia la ruta, haz las series, corre en subida, agrega otra disciplina a tu rutina o súmale días a tu semana deportiva, y descansa cuando se tenga que recuperar.

 

¡No vas a querer estar cómoda nunca más!

por

Periodista, peatona, runner AM y a veces PM. No tengo pedigrí de atleta, corro porque me gusta.

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